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La clave de las relaciones personales parece pasar por el cristal, más concretamente los vasos y copas.

Así, a los vasos que te ayudaban a ligar, se ha añadido estos días un par de copas de vino que te permiten brindar con la persona que quieras aunque se encuentre a kilómetros de ti.

Se trata de compartir una copa con cualquier persona esté donde esté. Es un prototipo, cómo no, del MIT, y es el resultado de añadir a unas copas de cristal unos LEDs, unos sensores de líquido y enlaces inalámbricos.

El funcionamiento es el siguiente: cuando una persona coje una copa, la tuya se ilumina en color rojo y cuando se la lleva a los labios, los LEDs cambian a color blanco, con lo que ya sabes que tu pareja está bebiendo.

Como añaden en Yahoo, una utilidad más sensata sería un sistema para controlar que enfermos de un hospital beban y tomen su medicina.

Vía | Uberreview.

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