Como ya sabréis, Apple ha renovado esta mañana su iPod Shuffle, y lo ha hecho por dentro y por fuera. Esta tercera generación ahora sigue la línea de diseño de los últimos productos presentados, con el aluminio como principal material de fabricación en todo el reproductor y con las curvas presentes por todo él. Llama la atención ante todo su redicidísimo tamaño, 45.2×17.5×7.8 milímetros, aunque tampoco supone un gran salto respecto del anterior Shuffle, tal y como indican las imágenes comparativas que han comentado en Gizmodo.
Sin embargo, ¿supone el nuevo Shuffle un paso adelante respecto de la anterior generación?. Yo le veo tres inconvenientes, grandes o pequeños según el punto de vista de quien lo mire.
El primero es bastante claro y mucha gente está criticando a Apple por ello. Se necesitan unos auriculares especiales para hacerlo funcionar. Como bien comentó Sacha en la entrada de presentación, los auriculares incluidos en toda la gama iPod son de una pésima calidad, y a día de hoy no hay más cachabas que utilizarlos. Seguro que en un futuro, posiblemente en las próximas semanas, multitud de fabricantes lanzan al mercado sus respectivos accesorios con los que se podrá conectar cualquier auricular. ¿Cuál es el inconveniente entonces?. La necesidad de comprar un determinado producto de Apple (sus auriculares) o de tener un determinado accesorio (el cable con los botones de control).
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