Réflex digitales que graban vídeo, qué podemos esperar

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Al principio de los tiempos, las cámaras de fotos hacían fotos, las de vídeo grababan imágenes en movimiento y los teléfonos móviles … no existían. Ahora todos quieren hacer de todo un poco. Unos con mejor resultado que otros.

Si hace ya un tiempo que las videocámaras se apuntaron a hacer fotos y las cámaras de fotos compactas se subieron al carro del vídeo, incluso en alta definición, el mundo de las réflex quedaba completamente al margen. Por no interesar y por tecnología, la línea de ponerse a grabar vídeo no la habían traspasado. Sin embargo, algo se olía en el ambiente desde hace unos meses, y el rumor de que algunos fabricantes (y todos mirabábamos a Canon y Nikon) estaban dispuestos a dar el salto al vacío crecía mucho. Era un paso esperado tras la llegada de la tecnología Live View a las réflex digitales. Tan solo había que recoger todo lo que pasaba por la pantalla. El nuevo modo D-Movie de la Nikon D90 ha sido el primero en llegar.

Ahora bien, todos nos preguntamos si realmente esta funcionalidad que seguro que caerá en el resto de réflex digitales de entrada antes de lo que pensamos, merece la pena: ¿qué ventajas e inconvenientes presenta ante el vídeo que recoge una videocámara pura?

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Empecemos por analizar lo que nos ofrece la Nikon D90, de momento la única en la que podemos fijarnos. El vídeo que graba esta cámara de fotos es un AVI comprimido en M-JPEG (nada de H.264 como hubiera sido ideal), con una resolución máxima de 1.280x720 píxeles en formato 16:9, con sonido mono y a 24 fps, lo que le da al vídeo un formato más cinematográfico. También podemos grabar a otras resoluciones, como 640x424 o 320x216, con la misma frecuencia de frames por segundo. Un apunte importante que no ha salido mucho a la luz es que a la máxima resolución no podemos grabar más que 5 minutos seguidos, que representan más o menos unos 600 MB de archivo de vídeo.

¿Tiene ventajas grabar vídeo con la Nikon D90 u otra cámara de fotos réflex cuando lo permitan? Pues de entrada este tipo de funcionalidad es muy golosa. La creatividad y posibilidades en peores condiciones de luz son sus puntos fuertes.

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1. Ópticas: el primer y evidente valor que le dan las cámaras réflex a la grabación de vídeo es la posibilidad de intercambiar las lentes que tienen este tipo de cámaras. Sí, si te lo estabas preguntando, si tienes un ojo de pez o un gran angular para colocar en esta Nikon, podrás beneficiarte directamente de esa nueva gama focal con total libertad. Genial pues. Conseguir este extremo es complicado y muy caro en las cámaras de vídeo, y nos tendríamos que ir a las profesionales más avanzadas para conseguirlo. En las videocámaras de consumo es imposible de lograr.

La función de teleobjetivo es más sencilla de replicar con una cámara de vídeo tradicional y su zoom, pero ahí entran en juego las otras ventajas principales de las réflex como cámaras de vídeo. Y no olvidemos que la estabilización de imagen de la cámara de Nikon sigue funcionando cuando grabamos vídeo.

2. Sensor más grande: conjugando el sensor más grande de la Nikon D90 respecto a las videocámaras y el trabajo excelente de las actuales réflex con valores de ISO altos, la toma de imágenes es de mayor calidad, principalmente cuando las condiciones de luz no son las más adecuadas.

3. Profundidad de campo: si miras los vídeos de ejemplo que ha colgado Nikon en el sitio dedicado al D-Movie de su D90, podrás apreciar mejor que con palabras a lo que nos referimos. Las posibilidades creativas al poder controlar de una forma tan bestial la profundidad de campo es, a mi parecer, lo mejor de la Nikon D90 en términos de grabación de vídeo.

Los controles de imagen también puede usarse cuando estamos en modo vídeo, lo que nos da mayor control antes de empezar la toma correspondiente.

La Nikon D90 también presenta inconvenientes que deben mejorar, además de la compresión del vídeo y la duración máxima de los mismos.

Por un lado no dispone de modo especial de grabación, es decir, de un punto en el dial o un botón específico que lo identifique. Para ponerlo en marcha hay que activar el LiveView y pulsar en Ok. El sonido, aunque hasta no poder probarla no hay nada seguro, será bastante mejorable, pero bueno, creo que en esta ocasión se han centrado más en las imágenes en movimiento que en el vídeo en general. También está por ver el funcionamiento general del procesador cuando gestiona el flujo de datos de vídeo.

El otro punto gordo a mirar es el del autoenfoque, que no funciona cuando estamos trabajando en modo vídeo.

¿Qué nos puede deparar el futuro? Pues pensando serenamente, la no diferenciación entre una cámara de vídeo y de fotos, pero me gustaría que tirando hacia el lado de las cámaras de fotos por las ventajas y bajo precio relativo que hemos analizado. Al final, tomaremos una secuencia continua y al llegar a casa decidiremos si convertirlo en vídeo o sacar un fotograma concreto.

Más información | D-Movie de la Nikon D90.

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