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World of Warcraft

Cuando el otro día hablábamos de TressFX aproveché para describir la enorme evolución que han tenido los videojuegos. En ese caso era en lo relativo a la calidad gráfica, pero también hay otro aspecto donde aquello de lo que disfrutamos ahora es muy diferente de lo que vivíamos en aquellas antiguas pantallas de fósforo. La inmersión en el juego, la jugabilidad, las posibilidades, la comunidad y, sobre todo, las opciones de multijugador.

Hoy hablaremos de los juegos del siglo XXI y su ecosistema, creado por las compañías desarrolladoras y productoras con la finalidad de mejorar nuestra experiencia. A partir de él se ha creado un submundo de enormes dimensiones que hasta podría asustar a cualquier noob en la materia. ¿Te atreves a ser el healer de nuestro grupo en esta aventura? ¿O quizá prefieres ser el tank? Mejor jugamos a tu FPS preferido, a ver qué tal fraggeas.

Healer, PvE, AoE… ¿eres un noob?

Noob es el término con el que la comunidad denomina a un jugador novato, algo habitual en las partidas multijugador. Muchas veces se utiliza en tono peyorativo — el siempre interesante mundo del anonimato en Internet — pero, todo sea dicho, es una palabra muy frecuente.

Baby gaming

Ser noob es algo por lo que todos hemos pasado. Y, de hecho, cada vez que un nuevo juego se lanza al mercado todos somos noobs en él. Hay títulos con más noobs y otros con menos, pero sea cual sea el caso existen por doquier. Hay que aprender de cada juego y disfrutar, que es la finalidad.

Por su puesto la experiencia entre el multijugador y el single player es completamente diferente. De hecho en muchas ocasiones el modo historia es un mero trámite para disfrutar durante muchos meses del modo conectado. Véase los shooters como Call of Duty o Battlefield, que ofrecen unas pocas horas reales de juego offline y pueden engancharte en el multijugador durante años.

Single player y multiplayer, así podríamos categorizar a muchos títulos. Generalmente con las dos opciones, aunque también suele ser habitual encontrarnos juegos con una de las dos. Cojamos como ejemplo uno de los juegos más conocidos del mundo: World of Warcraft, de la archiconocida Blizzard (recientemente adquirida por Activision).

World of Warcraft

Blizzard dispone de varias decenas de servidores (servers) en todo el mundo, cada uno de ellos capaces de soportar una carga de varios miles de jugadores simultáneamente. Hay dos facciones enfrentadas y, dependiendo del tipo de servidor, los jugadores podrán luchar entre sí en cualquier lugar o sólo en ciertos puntos permitidos. Son los modos de juego: PvP y PvE (JcJ y JcE en español), acrónimos de Player versus Player o Player versus Environment. Adicionalmente Blizzard también dispone de unos pocos servidores RP, RolePlaying en los que deberíamos encontrarnos una experiencia más cercana a la de un juego de rol tradicional y no tanto mata-mata. Y digo deberíamos, ya que mi experiencia no fue del todo satisfactoria.

Una vez que tengamos nuestro personaje del WoW creado lo podremos hacer crecer en base a niveles. Supuestamente a mayor nivel mejores habilidades tendremos, claro, con lo que la lógica nos llevaría a pensar que un personaje de nivel 30 podría batir sin problemas a un nivel 25. ¿Verdad? Depende de si el nivel 25 es un twink o no. Un twink es un personaje equipado con la ayuda de otros personajes de mayor nivel, de forma que tiene un equipo superior al habitual.

Supongamos que nos metemos en una instancia o dungeon. Éste término se refiere a un espacio dentro del juego que ha sido especialmente diseñado para que el grupo de jugadores se enfrenten a una serie de enemigos hasta llegar a un boss, o “malo final”. Éste dropará un equipo superior al del enemigo común. ¿Dropará? Proviene del inglés, drop, y podríamos traducirlo como el tesoro que nos dará una vez lo matemos.

Si os fijáis hemos hablado de una serie de jugadores que se unen para montar un grupo. En el caso del World of Warcraft, así como la mayoría de MMORPG, generalmente es un grupo de cinco miembros: tank, healer y tres DPS.

¿Tank? ¿Healer? No me he vuelto loco. Un tanque o tanqueta será el personaje que soporte todos los golpes de los enemigos, les atraerá y protegerá al resto. Un healer o curador es aquél miembro que tiene capacidades de hacer que otros personajes recuperen vida tras el daño. ¿Y DPS? Los otros tres serán, generalmente, DPS: damage per second, refiriéndose a los miembros que hacen la mayor parte del daño total del grupo. Este es el ejemplo más simple de grupo, ya que luego podemos encontrarnos RAIDS (como una instancia pero para más gente, en WoW de entre 10 y 40 personas simultaneamente) en las que habrá varios tanks, más de un healer y una muchedumbre enfurecida de DPS ansiosos por ocupar el primer puesto en el ranking de el-que-más-daño-hace.

Continuemos. El tipo de daño de un personaje también tiene muchas palabras raras. AoE (area of effect) se refiere a que el daño se realiza en una cierta superficie del terreno y DoT (damage over time) a una cierta cantidad de daño cada segundo. Nuestro healer también tendrá hechizos de AoE o DoT, siendo útiles — yo diría que incluso imprescindibles — según cada circunstancia y momento. Y ojo si te has quedado OOM, out of mana, porque si juegas como healer tu equipo puede sufrir. Y mucho.

Éste es un ejemplo de un único título, si bien es cierto que World of Warcraft ofrece un vocabulario de lo más amplio y peculiar. Hay muchos otros palabros extraños: aggro, pull, guild, mob, farming, nerf, loot y mucho, mucho más. Si bien es cierto que suelen existir ciertos términos comunes entre los diferentes títulos (AFK, away from keyboard, cuando te vas a ausentar durante un periodo de tiempo; brb, be right back, vuelvo enseguida; o LOL, laughing out loud, algo así como “me muero de la risa”), no hay que olvidar que cada juego tiene su propio diccionario, que la mayoría de palabras provienen del inglés y que muchas son acrónimos. ¿Difícil? Sí, pero cuanto más leveleemos más aprenderemos.

MMORPG. Y FPS y RTS, cada juego es diferente

Dentro de los miles de juegos existentes son mundialmente conocidos los juegos de plataformas en los que tendremos que resolver puzzles para ir avanzando en la aventura. Super Mario es quizá el ejemplo más representativo en la historia del entretenimiento digital.

Pero hay muchos otros tipos de juegos. Los MMORPG, Massively multiplayer online role-playing games o videojuegos multijugador masivos en línea, son aquellos en los que existe un mundo virtual y cientos de jugadores que deambulan por él. World of Warcraft, Lineage o Star Wars: The Old Republic son tres ejemplos icónicos.

Luego nos encontraremos con los FPS, first person shooter cuya traducción sería juegos de disparos en primera persona. Manejaremos un único personaje y la cámara proporciona la misma visión que disfrutarían los ojos de nuestro ‘yo’ virtual. Battlefield, Call of Duty, Counter-Strike y muchos, muchos más. Es una categoría de las más históricas que han existido jamás, sobre todo a partir del nacimiento del 3D allá por mediados de los 90.

Y nos movemos a la tercera y última gran categoría RTS, Real Time Strategy games o juegos de estrategia en tiempo real. Controlaremos un ejército y ordenaremos sus movimientos o ataques en cada instante. ¿Ejemplos? También decenas de ellos, aunque aquí Blizzard tiene otro grande: StarCraft.

¿Es importante tener una buena máquina? FPS, ping, lag…

Movámonos al apartado técnico más que al gramático. Nuestro ordenador, consola o conexión a Internet también tiene su propio vocabulario, empezando por un término más que importante: FPS.

Anteriormente mencionábamos que este acrónimo se refiere a first person shooter, pero también puede significar frames per second o fotogramas por segundo. Nuestro ordenador produce lo que a nuestra vista parece un vídeo pero que en realidad son un montón de imágenes (fotogramas) enlazadas una detrás de otra, produciendo ese efecto de movimiento al que estamos tan acostumbrados.

Los FPS son fundamentales en el juego ya que es lo que hace que “vaya mal”, bien por tener una máquina poco potente o si el título es muy exigente. En este caso tendremos una baja tasa de FPS y la sensación de que el juego va a tirones.

El caso contrario no suele ser negativo. Un exceso de FPS implicará que nuestro ordenador es capaz de generar una cantidad muy alta de fotogramas en cada segundo, ya sea por ser un ordenador potente o porque el juego no requiere de un gran potencial. Relacionado con este exceso existe el concepto de sincronización vertical o vsync, que es una opción de los drivers gráficos (o controladores de la tarjeta gráfica) que permite que los juegos generen como máximo una cantidad de FPS igual al refresco de nuestro monitor. Lo más habitual en las pantallas actuales son 60 hercios, aunque también hay modelos superiores de 120 e incluso mayor refresco. Precisamente la sincronización vertical es un concepto tan amplio y a la vez tan interesante que de él hablaremos en una entrada específica.

NVidia GTX Titan

¿Cómo mejorar nuestros FPS? Principalmente mediante dos técnicas.

  • Mejorando nuestro ordenador, principalmente la tarjeta gráfica (una actualización a su debido tiempo nos puede hacer ganar mucho rendimiento). También otros componentes pueden llegar a afectar, aunque en menor medida: microprocesador (éste afecta a todo, aunque es un cambio difícil) o memoria RAM (sobre todo si nuestro equipo anda escaso). Al contrario de lo que la gente suele pensar, un SSD no afecta a los FPS de los juegos si no a la carga de los niveles, texturas, nuevos personajes, etc.
  • Configurando apropiadamente cada juego, algo tan sencillo como regular las opciones gráficas disponibles. En este sentido algunas afectan más (filtros AA, sombras, ciertos efectos) que otras (calidad de las texturas), pero siempre depende del título escogido y de nuestras exigencias como usuarios.

Mi recomendación personal es que siempre hay que intentar que los FPS estén entre 40 y 50 fps para que, cuando haya picos de exigencia, disminuyan hasta los 25-30 que sigue siendo una cantidad bastante aceptable. Aún así es muy difícil generalizar y cada ordenador y videojuego será un mundo a estudiar por separado.

Si bien las imágenes son fundamentales para el buen disfrute de un videojuego, en los modos multijugador es necesario mencionar otro concepto muy importante: la latencia o lag.

Las redes de telecomunicaciones de las que disfrutamos en nuestros dispositivos son enormemente rápidas y, a la vez, muy complejas. El lag se refiere al retraso con el que nuestro ordenador recibe la información respecto del servidor. Es el tiempo que ha tardado en enviarse la señal desde el ordenador central (servidor) hasta nuestro computador (en este caso cliente). El lag es siempre mejor cuanto menor sea. Nótese que estamos hablando de cifras que suelen estar situadas entre 15 y 90 milisegundos, cifras imperceptibles por el ser humano, y que es un concepto relacionado tanto con nuestra conexión doméstica como con la conexión que tenga disponible el servidor: no es lo mismo jugar conectado a Gran Bretaña que a Estados Unidos por el simple hecho de que la distancia que ha de recorrer la información es mayor.

GL & HF

No hemos dado más que un pequeño bocado al enorme mundo del vocabulario de los videojuegos, cada día más importante en la industria. Los juegos van socializándose, creando enormes comunidades a su alrededor y esto hace que la gente adapte y cree nuevos dialectos respecto de idiomas oficiales.

World of Warcraft es un ejemplo muy representativo, pero uno al fin y al cabo. Como hemos repetido anteriormente cada juego tiene sus peculiaridades en lo que al idioma se refiere, y si quieres aprenderlo a fondo lo mejor será que lo disfrutes el máximo tiempo que puedas.

¡No queda más que despedirme y desearos un GL&HF a todos!

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