¿Qué necesito para tener un auténtico "sonido de cine" en casa? Home Cinema (I)

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Cine en casa

Hace unas semanas vimos cómo los televisores planos modernos tienen un sonido de baja calidad, o por lo menos no lo suficientemente bueno como para disfrutar de un auténtico “sonido de cine” en casa.

Si queremos una experiencia sonora similar e incluso superior a la que ofrecen las salas de cine comerciales debemos recurrir como mínimo a un receptor A/V más un conjunto de altavoces de calidad. En este artículo veremos qué son estos dispositivos, para qué sirven, cuáles son sus características principales y cómo nos ayudan a conseguir un sonido espectacular en nuestras casas.

Antes de meternos en materia, seguro que muchos estaréis pensando que en el mercado existen otras soluciones para montarnos un home cinema, como por ejemplo las barras de sonido, los kits de audio multicanal e incluso procesadores de sonido y etapas de amplificación separadas.

Efectivamente, todos estos equipos existen, aunque en este primer artículo nos centraremos en los receptores A/V más altavoces, ya que la calidad que nos proporcionarán suele ser bastante superior a la obtenida por las barras de sonido y los kits multicanal (que muchos aficionados consideran como opciones de último recurso) y al mismo tiempo son más sencillos de configurar y en general más económicos que las soluciones modulares (procesadores, etapas de potencia, amplificadores, ecualizadores, etc.).

receptor A/V

Las funciones y características básicas de un receptores A/V

Todo sistema de altavoces pasivos que instalemos en casa necesita de un amplificador (hay modelos de altavoces que lo llevan incorporado, son los denominados activos) que proporcione a los transductores la potencia necesaria para producir la presión acústica requerida por el usuario, es lo que se conoce como etapa de potencia.

Pero antes de producir potencia es necesario pasar las señales por una etapa de preamplificación para adaptar los niveles eléctricos de entrada hasta valores adecuados para su procesamiento. Posteriormente, la etapa de potencia eleva los milivoltios que le proporciona el preamplificador a voltios, para generar los vatios necesarios como para mover la membrana de los altavoces. Los receptores A/V integran bajo su carcasa ambas etapas, simplificándonos la vida a los usuarios.

La siguiente gran función básica de los receptores A/V es servir como centro de recepción y procesamiento de las señales de audio y vídeo de las diferentes fuentes de reproducción que tengamos en casa (DVD, Blu-Ray, lector de CD, televisor, videoconsola, PC, etc.) tanto en formatos analógicos como digitales.

Para ello, suelen contar con multitud de conexiones en su parte trasera (y también algunas auxiliares en la frontal), tanto analógicas como digitales, que nos permitirán conectarle los diferentes dispositivos que tengamos y seleccionar en cada momento el que queramos escuchar.

receptor a/v

Además, como las películas de hoy en día suelen contar con audio multicanal digital, necesitamos de un equipo que sea capaz de descodificar esta información digital y la transforme en señales analógicas comprensibles por la electrónica de los altavoces. Esta es la siguiente misión fundamental de todo receptor A/V moderno, que se encargará de recibir los datos binarios procedentes de las pistas de audio de nuestros DVDs, Blu-Rays o archivos digitales en formatos de tipo Doby Digital, DTS, etc. y decodificarlas hasta señales analógicas.

Resumiendo un poco este primer apartado, podemos decir que los receptores A/V integran en un solo aparato la etapa de preamplificación, el decodificador digital y procesador de audio multicanal, el procesador digital de señales (tanto de audio como de vídeo) y las etapas de potencia (una por cada altavoz), reduciendo los costes y simplificando la gestión de todos estos sistemas.

Receptores A/V: procesado del audio multicanal

Los receptores A/V actuales son capaces no sólo de variar el balance tonal de graves y agudos como hacían los típicos equipos de música de hace unas décadas, sino también de realizar complejas operaciones de procesado de señales que nos permitirán ajustar de forma manual y/o automática la respuesta temporal y en frecuencia de nuestros altavoces.

Empezando con una de las funciones clásicas y muy útil, los receptores modernos nos permiten el filtrado de la señal en función del “tamaño” o mejor dicho de las capacidades frecuenciales de los altavoces que tengamos instalados. De este modo podemos seleccionar qué altavoces son capaces de reproducir frecuencias graves y cuáles no lo son, indicando el punto de corte a partir del cual la señal de audio será redirigida hacia el subwoofer o altavoz diseñado específicamente para la reproducción de frecuencias graves.

Audyssey volumen altavoces

Los receptores A/V nos permiten configurar frecuencias de corte paso-alto (o paso bajo, según se mire) que mejor se adapten a las condiciones de nuestros bafles y de nuestra sala, generalmente tanto de forma automática (mediante los sistemas de corrección acústica que veremos posteriormente) como manual, permitiéndonos además variar el volumen de cada altavoz de forma individual para adaptarlo a nuestra posición de escucha y gustos (por ejemplo para subir el volumen del canal central para escuchar mejor los diálogos).

En el procesado de audio multicanal también incluimos los denominados “modos de audición”, efectos que por una parte aplican ecualizaciones predefinidas para conseguir un cierto ambiente o sensación en función del tipo de contenido que estemos reproduciendo (por ejemplo una para películas de ciencia ficción, otra para pelis de acción, terror, para simular estar en un concierto, etc.) y por otra parte modifican la respuesta temporal y las reverberaciones de la sala con diferentes trucos técnicos, como el de añadir canales extra de posicionamiento o de efectos surround.

Por supuesto, también podemos elegir no aplicar ninguno de estos efectos y optar por el sonido puro y directo para obtener la máxima fidelidad con respecto al sonido original. A todos estos procesamientos del audio tenemos que añadir otros como los modos de audición nocturnos que hacen uso de la compresión dinámica insertada en algunas pistas de audio, los modos de EQ avanzados o de control de volumen inteligente que mantienen constante el nivel de presión sonora con independencia de la fuente de entrada.

Compresión dinámica

Y también otras funciones como la ecualización dinámica, que básicamente es la variación de la respuesta de los altavoces en frecuencia y en amplitud (volumen), canal por canal, en función de las características instantáneas de la señal de entrada y del volumen que tengamos seleccionado en el receptor.

En este artículo tenéis más información con respecto a estas funciones, por si queréis profundizar en el tema.

La corrección acústica de la sala

En un mundo ideal en donde el creador de la música (el productor, editor o ingeniero de sonido de turno) tuviera un equipo de reproducción y unos oídos con respuesta en frecuencia plana y en donde los usuarios finales contásemos con altavoces también de respuesta plana y con una sala de audición que no introdujese perturbaciones al sonido lo mejor sería no aplicar ningún tipo de ecualización.

Como este mundo perfecto no existe, tenemos principalmente dos opciones para incrementar el grado de fidelidad en nuestras audiciones: gastar enormes cantidades de dinero en unos altavoces con respuesta muy plana en todo el rango frecuencial y en acondicionar acústicamente la sala o bien optar por ecualizaciones de sala y ajustes en el dominio del tiempo que arreglen los problemas de nuestros equipos y lugares de audición.

Audyssey ecualización

Los receptores A/V y sus procesadores de última generación son capaces de realizar los cálculos necesarios para ajustar la respuesta en frecuencia y temporal del sonido, optimizándolo para cada situación en concreto. Para ello, suelen incorporar un micrófono que, mediante la emisión de una serie de tonos de prueba por los bafles que tengamos conectados, captura el sonido procedente de cada altavoz detectando sus defectos y las aberraciones introducidas por éste y por la sala.

Existen diferentes tecnologías para realizar esta captura y posterior cálculo y procesado del sonido, cada una con sus características particulares, aunque para el uso doméstico las más habituales son la YPAO utilizada por marcas como Yamaha o las tecnologías de Audyssey usadas por otras firmas como Onkyo o Denon, cada una con sus variantes y especificaciones concretas. Aquí tenéis más información sobre cómo funciona este tipo de análisis y procesado.

Los receptores A/V también tienen en cuenta la respuesta temporal de los altavoces y de la sala a la hora de realizar los ajustes. Es decir, analizan cuánto tardan en llegarnos las señales de sonido desde los diferentes altavoces, teniendo en cuenta las reflexiones y los retardos de cada señal para corregirlas en el punto de audición de forma que escuchemos señales en la misma fase.

YPAO Yamaha

Esta funcionalidad es fundamental para obtener un sonido armonizado y coherente, ya que el desfase entre señales puede hacer que se cancelen parte de las ondas (sobre todo a frecuencias graves) y el exceso de reverberación ensuciará el resultado final que escuchemos.

Funcionalidades avanzadas de los receptores A/V:

Además de tratar de muy diversas formas las señales de audio, los receptores A/V modernos gestionan, modifican y procesan las señales de vídeo realizando diferentes ajustes, como por ejemplo escalar señales hasta resoluciones superiores, modificar su relación de aspecto (16/9, 4/3, etc.), cambiar parámetros como brillo, contraste, etc. o incluso pasar a digitales algunas señales analógicas.

Actualmente, la mayoría de modelos son compatibles con fuentes 3D e incluso con escalado hasta 4K (3.840 × 2.160 pixels), que a día de hoy no podemos aprovechar puesto que casi ninguno de nosotros tenemos en casa una tele o proyector que soporte estas resoluciones, pero que nos garantiza que el equipo no se quede obsoleto en el largo plazo.

Escalado a 4K desde 2K

También es habitual encontrar en los modelos de gama media y alta una interesante funcionalidad conocida como amplificación multizona. Básicamente consiste en una serie de amplificadores adicionales que nos permitirán alimentar un segundo, tercer o incluso cuarto juego de altavoces estéreo (o en algunos modelos también 5.1) desde el mismo equipo.

Para ello los receptores cuentan con conectores para una o varias parejas de altavoces que pueden ser controlados de forma independiente al sistema multicanal principal, permitiéndonos instalar altavoces en otras habitaciones de la casa con sólo llevar los cables hasta el receptor A/V (o incluso de forma inalámbrica).

En los últimos años, también se han ido incorporando funcionalidades de reproducción en streaming desde equipos conectados a la red doméstica mediante tecnologías como DLNA o Airplay e incluso desde diferentes servicios en Internet, de forma que en según qué modelos podemos prescindir de usar un reproductor externo.

Control remoto del receptor A/V

Algo similar sucede con la sintonización de radio analógica y digital, presente en la mayoría de modelos, función que puede que muchos no uséis de forma frecuente pero que combinada con la amplificación multizona amplía el abanico de posibles usos del equipo.

¿Mas funcionalidades y características? Pues seguro que me he dejado alguna, aunque creo que hemos comentado las más relevantes y fundamentales que hacen del receptor A/V el mejor aliado para conseguir un sonido de cine en nuestras casas.

De todas formas, si queréis profundizar más en estos temas os recomiendo leer el especial sobre receptores A/V que hicimos en Xataka Smart Home, en el que encontraréis más información y detalles sobre estos dispositivos.

Altavoces para Home cinema: Audio multicanal

A diferencia de lo que sucede con los equipos de alta fidelidad convencionales (en adelante HiFi), que se sustentan sobre dos altavoces para proporcionar un sonido estéreo de alta calidad, los sistemas de cine en casa deben contar por lo menos con 5 altavoces principales más un altavoz dedicado a la reproducción de frecuencias graves, es lo que conocemos como sistema 5.1 (también es posible encontrar sistemas 7.1, 9.1, 11.1 y cualquier combinación de éstos con uno o varios subwoofers).

Su misión es la de recrear un sonido omnidireccional, procedente de diferentes puntos de la sala, capaz de envolver al espectador y sumergirle en la escena sonora. Así dicho puede parecer sencillo, pero en la práctica encontrar, instalar y configurar adecuadamente nuestros altavoces para obtener el mejor sonido posible es una tarea relativamente compleja.

Audio multicanal

Podemos distinguir varios tipos de altavoces de cine en casa en función de su función dentro de la escena sonora: Altavoces frontales, altavoz central, altavoces de efectos traseros o laterales y altavoz de frecuencias graves o subwoofer. La misión de cada uno de estos altavoces es clara y diferenciada, por lo que aunque técnicamente sería posible usar cada altavoz en la posición del resto (con excepción del subwoofer), lo ideal es utilizarlos para la tarea que fueron diseñados.

¿Kits todo incluido o mejor altavoces sueltos?

Aquí puede surgirnos una primera duda. ¿Qué es mejor, comprar un kit con todos los altavoces iguales o adquirir las cajas por separado? Bueno, no hay una respuesta clara, ya que dependerá de cada caso en concreto y de nuestras circunstancias personales (presupuesto, tamaño de la sala, expectativas, conocimientos, etc.)

En términos generales, los kits que incluyen todos los altavoces e incluso el decodificador y amplificador de audio, presentan una menor calidad que las cajas acústicas que se venden por separado, aunque suelen ser más baratos y fáciles de instalar y configurar.

La calidad del sonido final producido por los altavoces es muy subjetiva. Aunque existen parámetros objetivos en los que podemos fijarnos (potencia soportada, respuesta en frecuencia, distorsión producida, etc.), en general lo mejor es escuchar “in situ” el funcionamiento del conjunto, y a ser posible en un recinto similar al de nuestra casa.

Es necesario señalar que habitualmente las audiciones en grandes centros comerciales no suelen servir de mucho, ya que no sabemos cómo están configurados los equipos, qué ecualización tienen y tampoco solemos estar en un ambiente acústico adecuado (con la excepción de algunas tiendas que tienen una pequeña sala dedicada a estos menesteres de pruebas altavociles).

Además, se suelen configurar los kits de forma que resulten llamativos para los clientes de las tiendas en una primera escucha corta, incluso más llamativos que los altavoces que se venden por separado. Es decir, se remarcan las frecuencias agudas y los graves se sobredimensionan, algo que en casa nos cansaría rápidamente y que no es indicativo en absoluto de la calidad real de los equipos.

En los altavoces, el tamaño y los materiales sí importan

Existen ciertas características que inmediatamente deberían echarnos para atrás a la hora de comprar un sistema de cine en casa, si queremos un mínimo de calidad, como por ejemplo que las cajas no sean de madera sino de plástico, y de pequeño tamaño, lo que generalmente es indicativo de que no serán capaces de soportar grandes volúmenes sonoros sin distorsión.

En el mercado existen innumerables conjuntos que incluyen 5 o más altavoces idénticos. Si nos fijamos bien, los más baratos normalmente están formados por conos de pequeñas dimensiones, insuficientes para reproducir frecuencias graves (por debajo de unos 100 Hz), por lo que necesitan obligatoriamente de un subwoofer que se encargue de esta tarea.

subwoofre Bowers wilkins

Esto en principio no debería ser malo, siempre que los altavoces sean capaces de bajar sin distorsión hasta frecuencias de por lo menos 80-100 Hz a los niveles de presión acústica (volumen) que les solicitemos.

A medida que vamos subiendo desde estas frecuencias, el sistema auditivo humano empieza a localizar la procedencia del sonido.

Entonces, ¿Qué sucede si nuestros altavoces principales no son capaces de bajar hasta esas frecuencias? Pues que aunque las reproduzcamos mediante el subwoofer, estaremos perdiendo parte de la direccionalidad de los sonidos. De este modo, algunos efectos como explosiones, disparos (o incluso parte de la música), etc. que deberían proceder de un altavoz en concreto o ir moviéndose de uno a otro, se escucharán directamente por el subwoofer, perdiendo el efecto multicanal, o al menos una parte.

Por este motivo, si queremos montarnos un cine en casa de calidad y en el que seamos capaces de reproducir sonidos a un nivel de presión acústica (o volumen) adecuado, deberíamos optar por altavoces que tengan conos (también llamados drivers) del tamaño adecuado.

altavoces home cinema

Entonces, si para obtener una buena calidad es mejor comprar los altavoces sueltos o en conjuntos más especializados, ¿cómo tengo que elegirlos para que suenen bien?, ¿en qué me tengo que fijar?, ¿qué características tienen que tener? En posteriores artículos trataremos de responder a estas y otras preguntas de forma que podamos montarnos un auténtico sonido de cine en nuestras casas.

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