Así funciona Lyft, la nueva amenaza al taxi (y a Uber)

Así funciona Lyft, la nueva amenaza al taxi (y a Uber)
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Un coche con un gigantesco bigote rosa en el frontal. Puede parecer una broma, pero nada más lejos de la realidad: se trata del distintivo con el que Lyft identifica sus coches. La idea es que los clientes sepan cuál va a ser su vehículo y, de paso, llamar la atención. A fin de cuentas, no se ve un distintivo así todos los días.

Lyft es un servicio de transporte para viajeros en el que usuarios particulares utilizan sus coches para ganarse un dinerito extra. El cliente instala una aplicación y, cuando quiere ser recogido, pulsa un botón. Un conductor cercano recibirá la notificación y pronto un coche con uno de estos bigotes aparecerá frente a él. ¿Como Uber? Sí, más o menos... aunque existen varias diferencias significativas entre estos dos servicios.

La versión "menos estirada" de Uber

En Pando.com dicen que si Uber es el lujoso hotel Ritz, entonces Lyft es el sofá de un amigo. Uber es un servicio donde muchos clientes esperan a que el conductor les abra la puerta trasera del vehículo. En Lyft, el conductor te saludará con un "choque de puños" y te invitará a sentarte en el asiento delantero. Éste es precisamente uno de los reclamos que utiliza el servicio: "tu amigo con un coche", dicen.

Si te subes a un vehículo Lyft, lo más probable es que el conductor te dé conversación. De hecho, buscan conductores que sean amigables con el cliente. En definitiva: prima el "buenrollismo", el trato de tú a tú, algo en lo que ganan por goleada a Uber. Esto no es necesariamente bueno en todos los casos. A fin de cuentas, un cliente busca de ir de A a B. Habrá aquellos que prefieran ir en silencio todo el camino o pensando en sus cosas, pero Lyft lleva desde 2012 adoptando esta aproximación y, de momento, parece que les está funcionando bastante bien.

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Propinas y tasas

El estilo de los conductores no es la única diferencia. Las gestiones se realizan, al igual que ocurre con Uber, desde la propia aplicación: desde solicitar un vehículo hasta el propio pago. Sin embargo, Lyft juega con dos ventajas claras de cara a los conductores. Por un lado, Lyft permite propinas. Es el propio pasajero el que decide la cantidad. En Uber, esto no es posible. Por otro, y de momento, no se lleva comisión por operación. UberX, el servicio low-cost de Uber, se lleva un 20% del total de cada viaje.

Uber y Lyft, enfrentados por los precios y por las comisiones que se llevan por operación

Desde principios de año, puede decirse que Uber y Lyft están protagonizando una guerra de precios. Primero fue Uber el que anunció, en enero, que su comisión bajaría del 20% al 5% en algunos mercados. Lyft le siguió poco después pero con un movimiento más arriesgado: no sólo bajarían la comisión sino que, por un periodo indeterminado, la quitarían por completo. Desde entonces, Uber ya ha vuelto al 20% inicial.

¿Qué servicio es más barato entonces? Ambos fijan los precios a sus conductores, pero depende de la ciudad. En San Francisco, Lyft cobra 1,35 dólares por milla con 0,27 dólares por minuto (el mínimo por recorrido es de 5 dólares). En la misma ciudad, pero con Uber X, la tarifa es 1,50 dólares por milla y 0,30 dólares por minuto, con un mínimo de 6 dólares. Esto no sólo es importante para los clientes, sino también para los conductores, que ven cómo pueden ganar más si se van con la competencia. Así se explica esta "guerra de precios" de la que hablamos.

¿Y qué ocurre con los precios dinámicos? El surge-princing de Uber fue una de sus grandes innovaciones: ante una mayor demanda de lo habitual (por un evento o por lo que sea), el precio se multiplica para conseguir que más conductores salgan a la calle con sus coches. Lyft también tiene su propio sistema, de nombre Prime Time, aunque los precios sólo pueden incrementarse un 25% de máximo (Uber no tiene límite). Además viene acompañado de las Happy Hours: cuando hay baja demanda, los clientes obtienen un 10% de descuento.

También blanco de polémica

Con un funcionamiento similar a Uber, era de esperar que Lyft también fuera recibida con recelo por el sector del Taxi allí donde opera. Y así ha sido. Sus conductores son particulares, sin licencia para transportar pasajeros. De hecho, inicialmente Lyft no tenía tasas fijas sino que funcionaba por donaciones: el usuario decidía cuánto debía pagar al conductor. Con el fin de contentar a las autoridades, en la mayoría de ciudades (incluyendo las importantes) actualmente utilizan un precio establecido previamente.

Este mismo mes, Lyft se ha encontrado problemas en su llegada a Nueva York, llegando a ver cómo la ciudad amenazaba con requisar sus vehículos y les llevaba ante el Tribunal Supremo el mismo día de su lanzamiento. Al final Lyft ha tenido que resignarse y ha lanzado su servicio de forma "descafeinada": sólo gente con licencia podrá conducir para ellos. Su fundador explicaba que, tarde o temprano, querían llevar allí su servicio al completo, con conductores particulares, pero que por ahora no era posible.

La semana pasada se volvían a encontrar con una pequeña dificultad en el camino: tras llegar a un acuerdo con las autoridades, Lyft parará su servicio en Buffalo y Rochester el 1 de agosto.

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Competencia por el transporte colaborativo

Con bigote rosa o sin bigote rosa, con buenrollismo o con servicio premium, tampoco podemos perder de vista que nos encontramos ante dos compañías que hacen casi lo mismo: llevar desde un punto A a un punto B a un cliente. Uber lleva ventaja: tiene más conductores y está presente en 42 países. Lyft sólo opera en 60 ciudades dentro de Estados Unidos, pero se está expandiendo poco a poco y tiene la bendición de los inversores, con lo que espera también dar el salto a otros países. Por ahora se desconoce cuáles pero, viendo la situación actual, posiblemente España no sea uno de los primeros.

PD: Sobre el bigote rosa, un breve comentario: no es obligatorio llevarlo y sólo se lo entregan a los conductores con experiencia, pero también tenido su polémica. De hecho, algunos expertos ya han dicho que puede tapar los conductos de ventilación delanteros y causar daños por sobrecalentamiento. Con lo inocente que parecía, ¿verdad?

En Xataka | Uber vs el sector del taxi, así está el tablero en esta guerra

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