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Fitbit Flex 2, análisis: llevo dos años usando Fitbit, ¿ha cumplido las expectativas la nueva Flex?
Análisis

Fitbit Flex 2, análisis: llevo dos años usando Fitbit, ¿ha cumplido las expectativas la nueva Flex?

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Llevo dos años usando la Fitbit Flex y esperaba con ganas la renovación. Como inicio en el mundo de los dispositivos wearables y cuantificadores desde luego ha sido una experiencia muy positiva. He visto, además, evolucionar la aplicación para Android de una forma notable y añadir alguna funcionalidad interesante a la propia pulsera. Pero lo cierto es que ya estaba algo anticuada.

La competencia ahora mismo es mucho más dura que hace dos años y, aunque Fitbit es el líder en este segmento, nadie en el mundo de la tecnología puede dormirse en los laureles. La renovación era necesaria y, como veremos, la Flex 2 presenta una escasa evolución frente a su predecesora. Pero no adelantemos acontecimientos.

Fitbit Flex 2, diseño y acabados

Si hubiera que definir en una única palabra la nueva Fitbit Flex lo que se me viene a la cabeza es "discreta". La Flex 2 es una pequeña pieza negra (el tracker o monitor) con LEDs en la parte superior, que se encaja en una pulsera para así llevarla siempre en la muñeca. Al menos es lo que viene en caja básica, ya que existen accesorios para llevarla como colgante o con un clip.

En la caja vienen, aparte del tracker, dos pulseras (tamaño pequeño y tamaño grande) y el cable para cargarlo a través de un puerto o cargador USB. No vienen apenas instrucciones y todo es muy minimalista.

Flex 2 Minimalista es poco

La pulsera tiene un diseño bastante fino, de color negro (aunque existen otros colores) y con unas estrías que le dotan de cierta elegancia. Además tiene unos puntos transparentes para que se vean los LEDs del tracker a través de la misma. Curiosamente tiene una similitud con la Jawbone Up original, un competidor de Fitbit que peleó por el trono de las pulseras cuantificadoras hace tres años.

Fitbit Flex 2

Existen otro tipo de pulseras, brazaletes de acero con efecto plateado, dorado y bronce que ya pudimos ver en la toma de contacto pero en esta ocasión hemos probado el modelo básico, el que usará casi todo el mundo no quiera dejarse mucho dinero en múltiples accesorios. Pero que haya variedad es desde luego una opción muy interesante para quien le guste combinar la pulsera con la ropa como un accesorio más. Al final lo importante es que el tracker vaya todo el día con nosotros para poder cuantificar nuestra vida.

La Fitbit Flex 2 es resistente al agua y nos animan a usarla mientras hacemos natación, ya que es capaz de cuantificar esa actividad. Quizá es la novedad más relevante de este modelo, poder sumergirla.

Fitbit Flex 2 Pulsera y monitor

En definitiva, estamos ante un dispositivo wearable para cuantificar nuestra vida que no destacará mucho ni molestará, que es compacto y tiene las funcionalidades más básicas que deben tener este tipo de artilugio.

Fitbit Flex 2, funcionalidades

La función de los trackers como el Fitbit Flex 2 es básicamente contar los pasos que damos a lo largo del día y caracterizar cómo dormimos. Pero la verdad es que Fitbit lleva esas dos medidas un poco más allá.

El tracker es capaz de ir recopilando información durante todo el día y la noche y determinar (de forma automática) si estamos realizando algún tipo de ejercicio (caminar, correr, nadar...). Además es posible, a través de la aplicación, activar el GPS del móvil para asociar un recorrido concreto a la actividad que estamos realizando, al igual que otras aplicaciones como Endomondo o Runastic. También es posible registrar un ejercicio físico a posteriori si no lo ha reconocido bien, indicando la franja horaria en la que lo hemos realizado. También se puede borrar una actividad si lo ha reconocido mal (durante las pruebas sucedió que jugando con mi hijo de tres años a tocar la batería en el aire mientras escuchábamos música, la Fitbit Flex 2 entendió que estaba montando en bicicleta). Un inconveniente es que los datos no se pueden exportar a otras aplicaciones, como Google Fit. Aunque esto quizá pueda cambiar en el futuro.

La aplicación permite configurar unos recordatorios para hacer ejercicio de forma frecuente

Por cierto, para que nos reconozca el ejercicio de nadar de forma correcta no podemos descansar más de 60 segundos entre largos y hay que habilitar de forma explícita el reconocimiento de la natación. Pero como digo, siempre se pueden añadir los ejercicios de forma manual a posteriori.

Cuando se configura Fitbit hay que añadir un objetivo de pasos al día y un objetivo de horas de sueño. Por defecto se recomiendan al menos 10.000 pasos al día, cosa que con una vida sedentaria es complicado de alcanzar pero que con un poco de movimiento es realizable. Para ver los pasos que llevas hasta el momento basta abrir la aplicación. Pero también se puede tener una indicación aproximada gracias a los LEDs que tiene la Flex 2.

La Flex 2 tiene cinco LEDs. Al dar un doble toque sobre la pulsera cada LED encendido indica que se ha alcanzado un 20% del objetivo. Si parpadea lentamente es que no se ha llegado a dicho tramo del 20% y si parpadea rápidamente es que casi se ha alcanzado. Por ejemplo, si al hacer un doble toque sobre la Fitbit se encienden dos LED de forma continua y el tercero parpadea lentamente significa que se ha alcanzado algo más del 40%, pero todavía falta para llegar al 60%. Si el objetivo de pasos es de 10.000 al día significa que se han superado los 4.000 pasos.

Cuando se alcanza el objetivo diario la Fitbit vibra y se encienden todos los Led. A partir de ahí para saber el número de pasos recorridos hay que abrir la aplicación ya que las indicaciones visuales solo dicen que se ha superado el objetivo (todos los LED encendidos). Por cierto, todos los LED son blancos menos el último, que sirve para indicar por qué está vibrando. El color verde indica pasos, es decir, si la Flex 2 empieza a vibrar porque se ha alcanzado el objetivo el último LED lo hace en verde.

La aplicación permite configurar unos recordatorios para hacer ejercicio de forma frecuente. Se puede dividir el día en franjas horarias para que avise si no se ha hecho nada de ejercicio. Por defecto se divide el día en 9 horas (de 9 a 18h) con 250 pasos por hora. Si no se han realizado esos 250 pasos la Fitbit vibrará 10 minutos antes de completar la hora para recordar que hay que moverse (aquí el LED se enciende en rosa). Es una buena idea si la actividad habitual es trabajar delante de un ordenador.

Reto Los retos de Fitbit son una de sus grandes bazas

Quizá una de las ventajas más relevantes de Fitbit es la parte social. A través de la aplicación se puede añadir amigos que usan algún producto Fitbit. Se recibirá un informe semanal de nuestro progreso, con una comparación con los amigos que se hayan añadido. También se podrá ver en cualquier momento cuántos pasos están haciendo los amigos en la última semana (datos agregados). Pero lo más interesante son los retos. Se puede retar a un grupo de amigos a ver quien hace más pasos durante un día, una semana laboral o un fin de semana. Además tiene función de chat dentro de estos retos. Los piques que genera esto son muy divertidos. Un consejo: nunca retéis a alguien que está haciendo el Camino de Santiago; a mi me pasó (sin saberlo) y la humillación es bastante grande.

Según se acumulan pasos se entregan insignias. Por ejemplo por lograr un récord en un día ( yo tengo la Zapatilla de Trail, 30.000 pasos en un día) o por acumulado absoluto (voy por Sáhara, 4.800 kilómetros absolutos). Aquí es una función interesante pero creo que le falta una mayor cantidad de insignias, ya que cada vez es más complicado pasar a la siguiente y no estimulan a hacer ejercicio de forma continua.

Una de las grandes funcionalidades de la Flex 2 es que podemos usarlo de despertador sin molestar a nadie

Otra función interesante que tiene la Fitbit Flex 2 es la posibilidad de configurar alarmas silenciosas (por medido de vibración de la pulsera). Pueden ser puntuales o repetitivas (por ejemplo, de lunes a viernes). Es una de las grandes funcionalidades de la Flex 2 ya que podemos usarlo de despertador sin molestar a nadie. El quinto LED en este caso se enciende en color amarillo.

La Flex 2 también permite usar la vibración para avisarnos de llamadas (el LED se enciende en azul) y notificaciones del móvil (por ejemplo WhatsApp, LED también se enciende en azul pero dos LED blancos no se encienden). Puede ser útil, sobre todo en el caso de las llamadas, creo que para los mensajes es algo excesivo y esto afecta a la duración de la batería.

La batería teórica del Flex 2 es de 5 días. Aquí no hemos podido hacer la prueba completa, ya que la primera carga me duró 3 días y la segunda 4 (por cierto con poco tiempo entre el aviso de batería baja y el apagado, únicamente 4 horas y estaba durmiendo, con lo que falló la alarma silenciosa). Se supone que con las siguientes cargas llegará a los prometidos 5 días.

Software

La Fitbit Flex 2 entrega las mediciones por Bluetooth LE. Existe software para Android, iOS y PC, aunque lo normal es usar un móvil ya que así se tienen los datos accesibles en todo momento. Todas las pruebas de este análisis las realicé con un móvil Android.

Justo cuando estaba realizando el análisis se actualizó el software de Fitbit para Android, dándole un lavado de cara muy necesario, con una presentación en base a paneles configurables que permite tener de un vistazo los principales datos.

Software El nuevo panel del software es muy intuitivo

La aplicación muestra en todo momento y para el día en curso los pasos dados, lo que se ha dormido, las calorías que se han gastado y la distancia recorrida. También se puede ir a días anteriores o visualizar esta información histórica de forma gráfica.

Existen otras funciones de la aplicación que ya no tienen tanto que ver con las mediciones que realiza la pulsera, como es registrar la alimentación (calorías ingeridas a través de tablas estándar) y el peso (ya sea de forma manual o con una báscula Bluetooth de Fitbit).

Hace un tiempo la información que proporcionaba la web de Fitbit era más completa que la de la aplicación, y aunque todavía hay cosas que únicamente se pueden cambiar en la web (por ejemplo, la conversión entre paso y distancia, es decir, el tamaño de zancada) casi todo se puede ver ya en la aplicación.

Realmente mucha de la inteligencia de Fitbit se encuentra en la nube. Los pasos los registra el propio monitor pero el resto se procesa en los servidores de Fitbit. Por ejemplo, para saber cómo se ha dormido el móvil tiene que estar conectado a Internet ya que los datos de movimientos se procesan en los servidores de Fitbit. Lo bueno de esto es que si hay una mejora en sus algoritmos se ve rápidamente, sin tener que renovar el hardware por un producto más moderno. Y además todo el histórico está disponible en la web de Fitbit, incluso si no hay acceso al teléfono.

Fitbit

El software para móvil es muy intuitivo y potente. La web también. Creo que es una de las grandes ventajas de Fitbit frente a otros competidores. La evolución de la última versión mejora notablemente y desde hace dos años que la uso ha ido mejorando progresivamente.

Evolución frente a la Fitbit Flex

Hace dos años que hicimos en Xataka el análisis de la Fitbit Flex. Desde entonces ha llovido mucho y la renovación era necesaria pero el concepto sigue siendo el mismo. Un pequeño monitor que va dentro de una pulsera y toda la inteligencia en el software.

La Fitbit Flex ha tenido, eso sí, poca evolución. Han reducido el tamaño (el tracker es ahora un 30% más pequeño), y el diseño de la pulsera es mucho más acertado, fino y elegante (ya no parece que seas un preso por llevarla), pero poco más.

Flex y Flex 2
Izquierda: el monitor de la Flex original. Derecha: el monitor de la Flex 2

La batería sigue igual y es uno de los aspectos que deberían haber revolucionado. Existen competidores que fabrican también pulseras sin pantalla y con LEDs con una duración de batería de un mes, no cinco días. Aquí han fallado, a mi entender.

El plástico de la pulsera Flex original era muy malo. Como hay que sacar el tracker para cargar la batería acaba rompiéndose. La primera vez que me pasó lo reporté y me la cambiaron (de hecho me mandaron, sin coste alguno, un pack entero, incluyendo el monitor). Pero más adelante acabé decantándome por comprar pulseras de plástico extra compatibles de otros fabricantes (que también acabaron rompiéndose). El nuevo tracker entra mejor en la nueva pulsera, no hay que forzar tanto el plástico y quizá dure más, pero sin una prueba continuada de varios meses es complicado saber si habrán mejorado la resistencia.

Por cierto, el soporte de Fitbit siempre ha sido excelente. Una vez perdí la pulsera con tracker y todo y aunque esto no lo cubre la garantía me enviaron uno nuevo (con un mail diciendo explícitamente que lo hacían por cortesía). Y conozco más gente que ha tenido roturas de su pulsera y han obtenido una nueva sin coste.

Otro tema que cambia frente a la versión anterior es que ahora se puede usar la Fitbit Flex como elemento de notificación de llamadas y mensajes (WhatsApp, Hangouts, Skype o Messenger únicamente). Aquí se ve un intento por competir con los relojes inteligentes que le están robando mercado.

Fitbit La nueva pulsera es estriada

Una mejora que quería ver en la Flex 2 era la sincronización de las alarmas silenciosas. En la Flex original a veces tardaba en sicronizar y se acababan perdiendo dichas alarmas, lo cual es bastante grave si es para despertarse por la mañana. Había que estar pendiente de si llegaba a sincronizar la alarma y a veces tardaba hasta 30 segundos. Desgraciadamente no hay mejoras aquí, la sincronización de las alarmas deja bastante que desear, no se puede poner una alarma y despreocuparse, a veces no llegan.

La Fitbit Flex original necesitaba una acción del usuario para hacer un seguimiento del sueño. Había que dar unos toques sobre la pulsera, tanto al acostarse como al despertar. Si se olvidaba siempre se podía indicar en la aplicación las horas para que registrara el sueño en dicho periodo, pero era un sistema muy incómodo.

En una actualización de firmware de este año esa parte se corrigió y empezó el seguimiento de sueño automático, sin hacer nada. Al principio funcionaba mal pero en seguida mejoró y es muy preciso. Lo malo es que seguía existiendo la función de poner la Flex en modo sueño y de vez en cuando, ante una vibración (por ejemplo al montar en bicicleta o al aplaudir) se ponía en modo sueño. En la nueva Flex 2 no existe este modo sueño, el seguimiento de dormir es siempre automático. Es una novedad importante si no fuera porque la Flex también lo soporta con las últimas versiones de firmware, pero también da una garantía de que Fitbit no abandona sus productos al poco de lanzarlos.

La Flex 2 mejora el reconocimiento del movimiento en general. Es capaz de entender el tipo de ejercicio qu estamos realizando de forma automática. En la antigua Flex había que hacerlo a mano y era algo que normalmente se dejaba de lado por pereza y al final lo único que tenía almacenado eran los pasos que dábamos al día, pero no los deportes que se practicaban. En este aspecto ha mejorado.

Sin embargo no hay más novedades. Este sencillo cuantificador no incluye ni altímetro ni medidor de pulso, hay que pasarse a la gama superior dentro de Fitbit, que ya tienen pantalla y son más caros.

Por último, el adaptador USB ha cambiado. Esto sería bueno si se hubieran decantado por un conector estándar (microUSB o USB tipo C) pero sigue siendo un conector propietario. Aunque tiene mejor pinta que el antiguo, que se ensuciaba y había que limpiar para que hiciera bien contacto, la verdad es que tener que tirar los antiguos no tiene mucho sentido.

La competencia es dura

El principal problema de estos cuantificadores básicos de Fitbit es que los productos de la competencia son muy buenos y más baratos. Xiaomi tiene un monitor similar por el 20% del precio de la Flex 2 y con duración de batería de un mes. Lo que ofrece Xiaomi es muy similar y lo único que le falta es que la aplicación sea mejor y que tenga las funciones sociales de Fitbit.

Y he aquí la clave, lo mejor de Fitbit sigue siendo la aplicación y la parte social. Si somos unos usuarios intensivos de cuantificar nuestro movimiento y tenemos amigos y familiares con Fitbit, la decisión es clara. Si en cambio solo queremos funciones básicas y la alarma silenciosa (que es muy útil) no es tan recomendable.

Los monitores de cuantificación se están convirtiendo en un commodity

Por la parte alta Fitbit también lo tiene complicado, ya que los relojes inteligentes son una buena alternativa con muchas más funciones y Apple está decantando su reloj al tracking deportivo, donde más éxito tiene. Pero quizá la Flex 2 busca a un usuario que no necesita tanto, los problemas de competencia de estos dispositivos los tiene en la parte alta de la gama.

Al igual que GoPro, Fitbit está en un segmento difícil, donde el producto se está convirtiendo en un commodity y además las ventas generales se hunden. El tema de los dispositivos wearables está algo pasado de moda, conozco a gente que tenía una Fitbit y ya apenas la usa. Es complicado que ante este panorama Fitbit pueda crecer, menos si presentan evoluciones tan escasas dos años después del producto anterior.

La opinión de Xataka

En general la Fitbit Flex 2 me ha decepcionado un poco. Este nuevo producto es una evolución muy escasa frente a su antecesor, solo recomendable si nos gusta el tema social, tenemos amigos y familiares que ya usan algún producto de Fitbit o si simplemente apreciamos un buen diseño y soporte excelente. Todo esto tiene un precio, claro, concretamente 99,50 euros, y por eso existen opciones más económicas en el mercado que ofrecen resultados similares.

Es cierto que, obviando que existe una versión anterior, la Flex 2 es una buena pulsera de cuantificación sencilla, con una aplicación muy completa y funciones sociales muy interesantes. Para el que busca un producto bien hecho, que no sea excesivamente caro y completo, puede ser la solución. Si la batería durara más sería, desde luego, un producto excelente para el que no busca algo superior como un reloj inteligente.

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