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reloj pebble

Tiene uno escrito que Kickstarter y el crowdfunding son lo más importante que está pasando en internet ahora mismo, que hacía muchos años que no surgían una tendencia en internet y una plataforma con esa capacidad para transformar la sociedad.

Los proyectos tecnológicos no están siendo ajenos a ella y cada día nos sorprenden ideas prometedoras de juegos, periféricos, dispositivos o servicios web buscando financiación a través de multitudes de desconocidos en internet. Por primera vez que un proyecto vea la luz no depende de que una gran empresa lo decida o de que los emprendedores consigan inversores o préstamos, depende de que los ciudadanos sumemos entre todos para hacerlo posible. ¿No debería abrir así el crowdfunding la puerta a la mayor explosión de innovación y creatividad en tecnología?

Ouya

Proyectos tecnológicos y precompra

Hemos hablado ya de un montón de proyectos que han conseguido financiarse a través de Kickstarter o similares en Xataka: Nifty Minidrive, L8 Smartlight, Sleek Speak, Bridge, Pebble… y no me olvidaría tampoco de Clang o Game Dock.

En casi todos ellos el mayor incentivo para conseguir que se contribuya económicamente – además de apoyar un proyecto que la gente quiera que exista – es el de la precompra. Cierto que cada proyecto juega con dar algo a quienes pueden aportar sólo un poco (merchandising, mención en su web o producto), pero la mayor parte del volumen de ingresos viene de aquellos usuarios que confían en el producto, quieren ser los primeros en tenerlo y no dudan en pagar su precio antes de que se fabrique. Ese es el caso de Ouya y es cuando crowdfunding y hype tecnológico convergen

La decepción por el hype duele más cuando has puesto dinero

Curva de hype de Gartner Curva de Hype de Gartner

Gartner plantea un modelo para reflejar las expectativas desmesuradas que cada nueva oleada tecnológica provoca, cómo llega a su cenit y a continuación sucede el “choque con la realidad” y la desilusión, de los que muchos logran salir para llegar a un escenario en el que dan su verdadera productividad.

¿Cómo aplica eso a Ouya y otros proyectos de crowdsourcing? Es difícil saberlo, todavía estamos en la primera generación de proyectos tecnológicos financiados por esta vía, pero mi impresión es que tanto los promotores como los seguidores están cayendo en las sobredimensionadas expectativas del hype.

Lo que tenemos aquí es proyectos de actores pequeños, sin experiencia en la fabricación a gran escala, con una confianza extrema en determinadas tecnologías (en el caso de Ouya, no niego que Tegra 3 es potente, pero hay dudas razonables respecto al catálogo de videojuegos no pensados para pantalla táctil en Android, que haya masa crítica de usuarios para que los desarrolladores apuesten por Android más este chipset) y una gran masa de usuarios a los que la propuesta entusiasma. ¿Cómo no nos va a entusiasmar un proyecto así si creemos que va a ser realidad? Aquí me remito a lo comentado en “ ¿Está preparado Android para ser una plataforma de juegos?

La madurez en el crowdfunding

Sinceramente le deseo lo mejor a los Pebbles y Ouyas que hay circulando, pero mucho me temo que los próximos meses van a ser los de varias decepciones con el crowdfunding: proyectos que se quedan a medias, que desarrollan un producto final muy pobre o cuyos costes se disparan por circunstancias que no estaban previstas y acaban volviendo a pedir más dinero.

Sería una pena que esto arruinara una de las tendencias más prometedoras, por lo que creo que lo más sensato es empezar a tomar conciencia de que invertir en estos proyectos supone un riesgo, que las garantías son débiles y que parte de la fuerza del crowdsourcing es que ponemos nuestro dinero sobre la mesa para que algo suceda: no un tuit, ni un post, ni un me gusta, justo lo necesario para que alguien que quiere innovar y emprender (y por tanto, con muchas posibilidades de fallar), tenga la posibilidad de hacerlo

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Antonio Ortiz es cofundador de WeblogsSL, la empresa que hace Xataka y en la que ejerce el cargo de director de Estrategia Online. Escribe habitualmente en su blog Error500 sobre internet y tecnología. Está en Twitter y en Google Plus

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