
Con la actual expansión de los
reproductores portátiles de vÃdeo, ya sea autónomos, es decir, pensados para ver principalmente vÃdeo, como puede ser el caso del iRiver PMP100, ya sea adaptaciones de reproductores de audio, como es el caso de las últimas generaciones de iPod, está pasando algo parecido a lo que sucedió con los reproductores de MP3 en un principio.
Con los primeros reproductores de música, las únicas opciones para introducir canciones en ellos eran o bien obtenerlos los MP3 mediante el
ripeo de CDs originales, o bien la descarga de ficheros a través de Internet, en los primeros tiempos tiempos y hasta que se popularizaron las redes P2P desde páginas web o FTP.
Posteriormente, las empresas discográficas se dieron cuenta del negocio que se estaban dejando perder al no vender su música directamente en formato digital a través de la red, aunque tuvo que ser Apple la que diera el primer paso y pusiera en marcha
la tienda iTunes donde se podÃan adquirir ficheros para su escucha en el ordenador o en su reproductor portátil.
Con los reproductores portátiles de vÃdeo el proceso ha sido bastante similar. Cuando estos empiezan a surgir,
las opciones para cargar vÃdeos en ellos eran reducidas. Se podÃan obtener de diversas formas. Una era mediante la digitalización de la señal procedente de un vÃdeo o de la televisión, un proceso lento y proclive a errores. Otra era, como en el caso de los CDs, mediante el
ripeo o extracción del vÃdeo del DVD, para lo cual era necesario disponer de una serie de programas de difÃcil uso en un principio o de unos buenos conocimientos de como funcionaba el tema. Finalmente, la opción más sencilla era la descarga de vÃdeos a través de redes P2P, lo cual puede ser una proceso largo y, a veces, también proclive a error debido a que no siempre lo descargado se corresponde con lo que en realidad se estaba buscando. Además, es necesario disponer de una buena conexión a la red para que estas descargas no se eternicen.
Algunos de los nuevos protocolos, como Bittorrent, o la masiva utilización de redes al estilo eDonkey, en las cuales como más gente participa más se puede acelerar la descarga de un archivo, hace que
el proceso resulte más rápido y, normalmente, más fiable. Las productoras de televisión son conscientes de que lo retransmitido por televisión es grabado y puesto a disposición del público a los pocos minutos de haber finalizado su emisión, por lo que es posible ver en España series muy populares en América y que todavÃa no se emiten aquà pocos minutos después de su retransmisión.
Ahora bien, ¿cuáles van a ser las opciones que estas productoras van a ofrecer para que podamos rellenar de contenido nuestros reproductores de vÃdeo portátiles?
La primera de ellas la provee
otra vez Apple a través de su iTunes, donde desde hace un tiempo se pueden descargar todo tipo de vÃdeos, desde musicales hasta series e, incluso últimamente, pelÃculas completas. Las series tienen un precio de 1.99 dólares el capÃtulo, ofreciéndote un descuento en caso de comprar una temporada completa. Si no recuerdo mal, el precio de las pelÃculas es de 9.99 dólares.
La segunda opción es la anunciada por Disney y ABC, por la cual van a permitir la
descarga de los capÃtulos de las series al dÃa siguiente de haber sido emitidas por televisión a cambio de incluir publicidad que no podrá ser saltada. Es probable que por ahora esta descarga no sea tal, sino que se haga solo por streaming, para poder controlar la reproducción y el visionado de la publicidad, por lo que no serÃa posible el traspaso al reproductor, aunque es una opción que no parece demasiado alejada en el tiempo.
La primera de las opciones, la compra en iTunes, tiene diversas desventajas. En primer lugar
el precio, que es más o menos similar al de la compra en DVD, con la desventaja de que estamos obteniendo una serie a menor resolución, que solo podemos ver en un ordenador o reproductor portátil y que está limitada por DRM. Si la adquirimos en DVD, en cambio, podemos llevárnosla allà donde queramos y reproducirla donde haya un reproductor, ya sea en la tele o en un ordenador. Además, mediante el proceso de ripeo también podremos copiarla a nuestro reproductor portátil.
La segunda de las opciones tiene la desventaja de
tener que ver la publicidad, aunque la mayorÃa de nosotros ya estamos acostumbrados a hacerlo en la televisión, por lo que es más fácil acostumbrarse a ella. Particularmente, esta es la opción que más me convence, siempre que estos ficheros sean reproducibles y copiables y tengan una resolución conveniente. Por ahora, no parece estar disponible para ningún reproductor pero esperaremos a ver que soluciones ofrecen las productoras.
Hasta aquà el repaso de las opciones para obtener vÃdeo para el reproductor portátil. Esperamos vuestros comentarios acerca de otros métodos o de la conveniencia o no de estos que hemos comentado.
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20minutos.
Ta que hablas de reproductores de vÃdeo portátiles haré una confesión. Si hay una cosa que me cabrea de verdad, es que la gente llame a los reproductores portátiles de vÃdeo, audio y fotos (PMP), MP4. Lo cierto es que es bastante cómodo y hace reconocible su superioridad en cuanto a lectura de formatos sobre el reproductor de música (llamado normalmente MP3, aunque sea capaz de reproducir tropecientos formatos más). Pero está mal dicho, y la comodidad no es excusa, porque hay miles de palabras inpronunciables pero que hay que usar tal y como fueron propuestas. No me gusta nada que en la TV, en la radio y en la prensa, se les llame MP4, porque la gente de a pie aún no lee blogs habitualmente para informarse y por lo tanto, están totalmente a merced de lo que digan aquellos medios (que curiosamente no te pueden responder, y a los que no puedes cuestionar).
Asà que, larga vida al PMP, y por favor, que nadie dija jamás MP4. Salu2.